TeSoRo

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Después de nadar y refrescar mi piel en el agua transparente, mi piel brilla por las gotas de agua que lo cubren, como si se trataran de perlas de cristal.

Parada en la orilla frente al árbol, aprieto en mi mano algo que he encontrado…un pequeño tesoro perdido por mi mundo…un tesoro que no es mío…sino de alguien que se adentro en mi pequeño paisaje prohibido…nadó en mis aguas de paz y perdió algo seguramente importante…
Algo me hace pensar que si se lo muestro al árbol…algo debe cambiar…pues es mucho más que un árbol…lo siento…siento como si clavara sus ojos en mi…aunque no tenga figura humana..
Camino hacia él con la intención de que pueda detectar que poseo algo que el quiere…

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el inmenso mar ofrece inmensas posibilidades, hay gente a quien le da miedo bucear porque no sabe lo que bajo las oscuras aguas del oceano puede encontrarse. pero a mi no me da miedo sumergirme a descubrir rincones ocultos del mar. Y buceando me topo con cosas tan "extrañas" y a la vez tan "fantasticas" como la perla que supone tu pagina :) casi sin aliento por haber nadado durante mucho tiempo solo te mando un mensaje en una botella para decirte que me ha gustado tu rincon... volvere y si me lo permites te pondre entre mis blogs sumergidos a los que desearia volver siempre que el tiempo me lo permita...

Años antes, siendo todavía un niño, solía nadar bucear y patalear provocando tsunamis de 30 cm de altura que parecían olas gigantes a mis ojos.
Con el tiempo, aprendí a dejar de ser, dejar de estar y fundirme con las aguas saladas, permaneciendo largos minutos bocarriba, contemplando la oscuridad de mis ojos cerrados, mecido por el vaivén del mar, con los brazos extendidos y las palmas abiertas. No recuerdo exactamente el día en que, de sobresalto, una ola mayor que las acostumbradas me vapuleó y me hizo perder el equilibrio acuático, sumergiéndome por segundos en la profundidad y haciéndome respirar el oxígeno mojado. Ascendí a la superfície y aspiré fuertemente, sintiendo mis labios salados y mis ojos llorosos, y un dolor agudo en el pecho que me recordó que debía toser. Al nadar hacia la orilla, noté que algo me faltaba...Algo de mí se quedó allí hundido, reposado en la arena del fondo, junto a nemo...

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